miércoles, 28 de noviembre de 2012

El primer paso para adelgazar


Es común entre aquellos que poseen unos kilos demás (sean solo unos pocos u obesidad) que no puedan admitir que se trata de una real enfermedad. Hablar de trastorno o enfermedad es muy duro, y muchas personas prefieren escudarse en un "no me importa el aspecto" o "son solo unos kilitos estéticos que bajaré cuando desee". De esta manera evitan afrontar la situación e intentan cubrir el malestar emocional que esto les genera. Si deseás adelgazar y alcanzar esa figura que siempre soñaste, es esencial que asumas la situación  y pongas manos a la obra.

Aceptar que uno tiene una enfermedad no significa reconocerse como "un enfermo" sino admitir que busca una mano para superar una situación. La obesidad es una enfermedad que puede controlarse y mantenerse sin mayores complicaciones, por eso, buscar ayuda es una solución posible. Muchas personas temen ser llamados enfermos y por eso esconden sus miedos y su malestar pero no es del dedo acusador del otro del que se ocultan, sino de los propios prejuicios. Sin dudas, refugiarse en la enfermedad para no reconocer que se tiene un problema no ayuda, solo lleva a la autodestrucción y el abandono.

Si hace tiempo ya que no te miras al espejo, si no quieres ni ver cuál es tu estado físico actual, si no puedes elegir la ropa según tus gustos sino según "lo que consigas grande", si te aislas y temes al rechazo, si tienes miedo de salir, las relaciones interpersonales te cuestan y la vida familiar se vuelve problemática, es el momento oportuno para luchar por una vida mejor, aún puedes hacerlo.

La obesidad no es una condena sino un problema del que puede salirse. Es común que tu estado te cause malestar, que sientas rechazo por tu propio cuerpo, que temas mostrarte ante los demás y eso te lleve a la soledad. Sabemos muy bien lo que es estar ahí y sabemos que NADIE quiere estar en el pozo donde te encuentras, sabemos que aunque no te mires al espejo eres consciente de lo que te ocurre, y que la enfermedad seguramente te ha arrastrado a un lugar de mucha resignación, ya no ves cómo puede ser diferente y crees que no eres fuerte. Pero cuando asumes la realidad y pones manos a la obra, verás cómo todo puede mejorar.

No eres el único, somos millones las personas que estamos o hemos estado ahí, por eso debes saber que con optimismo y mucho amor propio puedes recuperarte. Debes confiar en ti y darte un voto de confianza. 

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